Piensa en un catalizador como una pequeña planta de tratamiento químico instalada en el tubo de escape de un vehículo. Su único trabajo es "limpiar" los gases sucios del motor antes de que salgan al medio ambiente.
Se llama de "tres vías" porque se encarga de neutralizar simultáneamente los tres gases más tóxicos que se producen durante la combustión.
Explicación de que hace con cada uno:El secreto de su funcionamiento
Para que esta magia química funcione, el interior del catalizador tiene una estructura en forma de panal de abejas recubierta con metales preciosos (como platino, paladio y rodio). Al calentarse con los gases de escape, estos metales provocan las reacciones químicas a gran velocidad.
Sin embargo, hay un detalle técnico vital: el catalizador no puede hacer los tres trabajos a la vez si el motor le envía cualquier tipo de humo. Solo alcanza su máxima eficiencia cuando la mezcla de aire y combustible es perfecta (la famosa mezcla estequiométrica, o Lambda = 1).
Si hay mucha gasolina (mezcla rica), limpia bien el NOx, pero deja escapar el CO y los hidrocarburos.
Si hay mucho aire (mezcla pobre), quema bien el CO y los hidrocarburos, pero no puede separar el NOx.
Por eso los vehículos modernos dependen tanto de los sensores de oxígeno (sondas lambda) antes y después del catalizador; son los encargados de decirle a la computadora cómo ajustar la inyección en tiempo real para mantener la mezcla en ese punto perfecto.


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